¿Qué podemos “tropicalizar” para diseñar productos más circulares?
- Kontento design
- hace 4 días
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Hace un par de semanas, la Fundación Ellen MacArthur publicó el informe “Circular por Naturaleza, una agenda de políticas públicas para materiales biobasados en una economía circular”, un documento que invita a repensar el papel de los materiales de base biológica dentro de una economía verdaderamente circular.
El informe muestra cómo los materiales biobasados pueden generar nuevas fuentes de ingresos, impulsar la innovación y fortalecer la adaptabilidad de las cadenas de suministro.
Uno de los apartados que más llamó nuestra atención fue un ejercicio de rediseño de una zapatilla deportiva desde la perspectiva de la economía circular.
Más que proponer un nuevo producto, el ejemplo invita a cambiar la forma de pensar el diseño.
En lugar de un modelo lineal basado en extraer, producir y desechar (que hemos normalizado), el diseño de la zapatilla se replantea considerando todo su ciclo de vida: el origen regenerativo de los materiales, la posibilidad de reparación, el desmontaje de sus componentes, la reutilización, el reciclaje e incluso el compostaje al final de su vida útil. Además, incorpora modelos de negocio como la reventa, el alquiler y los programas de devolución, que permiten conservar el valor del producto y de sus materiales durante más tiempo.
Este ejercicio nos dejó una pregunta muy interesante:
¿Qué pasaría si aplicáramos esta misma lógica a otros productos?
En Kontento decidimos hacer el ejercicio, “tropicalizarlo” (adaptar ese concepto a lo local) con uno de nuestros diseños: la Huerta Deco.
Más que buscar respuestas definitivas, quisimos visualizar cómo podría evolucionar nuestro producto desde una perspectiva aún más circular. Analizamos aspectos como los materiales, la fabricación, el transporte, el uso, el mantenimiento, la posibilidad de reparación, la recuperación de componentes y su aprovechamiento al final de la vida útil.
Este fue el resultado:

Este ejercicio nos recordó que el ecodiseño no termina cuando el producto sale del taller. Cada decisión que tomamos durante el proceso de diseño influye en su impacto ambiental, su durabilidad, su capacidad de reparación y las oportunidades que tendrá para seguir generando valor a lo largo del tiempo.
El informe también plantea un aspecto que consideramos muy valioso: la incorporación de herramientas de trazabilidad, como los pasaportes digitales de producto, que permiten compartir información sobre los materiales, certificaciones, posibilidades de reparación, reutilización o reciclaje entre todos los actores de la cadena de valor.
Creemos que este tipo de herramientas serán cada vez más importantes para construir productos más transparentes, responsables y preparados para una economía circular.
Como diseñadores, este tipo de publicaciones nos recuerdan que siempre existen nuevas oportunidades para seguir mejorando. La economía circular no es un estado al que se llega, sino un proceso continuo de aprendizaje, experimentación y evolución.
Si trabajan en diseño, desarrollo de productos o sostenibilidad, les recomendamos explorar este informe. Más allá de las políticas públicas, ofrece ejemplos concretos que invitan a replantear la manera en que concebimos los materiales, los procesos y los modelos de negocio.
Fundación Ellen MacArthurCircular by Nature: A Policy Agenda for Bio-based Materials in a Circular Economy.




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