La Silla Circular: Cuando las ideas se sientan juntas, nace el cambio
- Kontento design
- 23 ene
- 2 Min. de lectura
Hace seis meses, la Silla Circular era apenas una conversación entre cuatro emprendedores inquietos. Hoy es un colectivo de más de 20 iniciativas que trabajan con una intención clara: acelerar la transición hacia una economía circular desde el territorio.
Kontento hace parte de este movimiento desde su origen, convencido de que la sostenibilidad no se logra en solitario, sino en comunidad.
El camino comenzó con cuatro emprendimientos: Angélica Alejo, Andrea Cortés, Ana María Restrepo y Kontento.
Hoy avanzamos paso a paso hacia un propósito mayor: evolucionar de colectivo a clúster de ciudad y, en el tiempo, consolidarnos como una asociación empresarial que fortalezca los negocios circulares de la región.
Emprender circular: el reto y la oportunidad
Emprender ya es un desafío.Hacerlo bajo criterios de sostenibilidad suma nuevas decisiones: elegir materiales responsables, operar con procesos limpios, pagar de forma justa, diseñar sin greenwashing y sostener la innovación con coherencia.
Son apuestas que a veces implican más tiempo, inversión y esfuerzo. Pero el mercado empieza a reconocer lo que antes parecía solo discurso.
Las MiPymes representan cerca del 99% del tejido empresarial en Colombia y generan la mayor parte del empleo nacional. Sin embargo, solo una pequeña fracción opera bajo principios de economía circular.Ahí está la brecha. Y también la oportunidad.
Desde Cali, territorio biodiverso que inspira
Desde Cali —corazón del Chocó Biogeográfico, una de las regiones más biodiversas del planeta— demostramos que la sostenibilidad no frena la economía: la impulsa.
El impacto ya es tangible. Emprendimientos del colectivo recuperan residuos y los convierten en productos útiles, generan empleo y promueven educación ambiental. Cada iniciativa aporta métricas reales en toneladas recuperadas, ciclos cerrados y nuevas oportunidades creadas.
Esto ya no es discurso.
Es acción.
¿Por qué “La Silla Circular”?
Porque durante años, en muchas mesas donde se toman decisiones sobre sostenibilidad, los negocios que ya operan de forma circular no tenían un asiento.
La Silla Circular nace para garantizar que siempre exista una voz —y un voto— de quienes están construyendo soluciones reales.
No buscamos una vitrina para exhibirnos. Creamos un espacio de colaboración estratégica donde la sostenibilidad deja de ser promesa y se convierte en criterio de decisión.
Inteligencia compartida
Dentro del colectivo compartimos conocimiento para crecer más rápido y con menos tropiezos. Cada integrante aporta desde su experiencia: derecho, economía, psicología, arquitectura, administración, diseño y producción sostenible.
Esa diversidad hace posible la transición. Nadie transita solo cuando la inteligencia es compartida.
Cómo funciona el colectivo
Cada nuevo integrante llega por invitación y acompañamiento de un miembro del colectivo. Se valida su compromiso con el triple impacto. Visitamos los emprendimientos, documentamos sus procesos y los visibilizamos. Nos apoyamos entre pares. Y nos articulamos con actores del ecosistema regional para abrir oportunidades reales.
El primer paso — el más difícil — ya se dio: el movimiento empezó.
Un siguiente paso: conectar con quienes compran diferente
Hoy seguimos creciendo y abriendo caminos. Si tu organización busca regalos corporativos sostenibles, compras responsables o proveedores con propósito, en La Silla Circular encontrarás iniciativas locales que transforman residuos en valor.
La transición circular no se promete. Se construye cuando compramos distinto y tejemos relaciones que dejan algo mejor después de nosotros.
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